FUERZA EN LA ORACIÓN

«Con todo, tú atenderás á la oración de tu siervo, y á su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo propicio el clamor y oración que tu siervo hace hoy delante de ti.» -1 Reyes 8:28.

Cuando Salomón inauguró el gran templo para Dios en Jerusalén, declaró algunos principios fundamentales, como códigos razonables para orar delante del Señor. Con la fuerza de fe, emoción y pasión con que oró el Rey Salomón, se estableció firmemente el designio divino de un lugar ó casa de oración. Salomón oró á Dios en orden de su conocimiento y su causa; por lo siguiente: David quiso levantar un lugar para Dios; pero, Él no se lo permitió y se pospuso para que su hijo fuera quien lo edificara (1 Reyes 5:5; 8:19; 1 Crónicas 17:4; 22:8; 28:3 y 2 Crónicas 6:9). Es característico saber que Salomón recibió el legado de construir el templo de parte de su padre David. Por lo tanto, Salomón tomó seria y responsablemente la causa de la construcción de un lugar específico para el acercamiento á Dios (2 Crónicas 3:1).

Algunos detalles que rodearon el evento de la inauguración de la casa de Dios, entresacados de la oración pública de Salomón:

1. Salomón exaltó al Señor (1 Reyes 8:22-23).

2. Salomón reconoció que Dios estaba cumpliendo una promesa generacional entregada á su padre David (1 Reyes 8:24).

3. Salomón pidió el cumplimiento monárquico entre los descendientes de David, repitiendo las palabras de la promesa escrita (1 Reyes 8:25).

4. Salomón pide que las palabras auténticas que Dios le habló á David se cumplieran, se comprobaran y se ratificaran como verdaderas (1 Reyes 8:26).

5. Salomón se humilló y reconoció la grandeza de Dios, por encima del majestuoso templo y sus ceremonias (1 Reyes 8:27).

Todo lo que Salomón declaró en la dedicación del templo, Dios lo escuchó y lo respaldó. La oración de Salomón no fue una orden dictatorial para Dios, sino un acuerdo mutuo; entre aquel que ora, y Dios que se compromete á responder soberanamente. Si Dios tiene el lugar preponderante con su Señorío en la oración; y el necesitado le ruega con respecto y reverencia, Él atenderá al peticionario.

Después de hacer declaraciones en la oración pública, Salomón estableció los siguientes principios y códigos de la oración en el templo:

1. OJOS ABIERTOS Y OÍDOS ATENTOS: Salomón pidió para que Dios estuviera pendiente de las oraciones en el templo, con sus ojos y oídos (1 Reyes 8:29).

2. ATENCIÓN Y PERDÓN: El lugar establecido y consagrado para su habitación le serviría a Israel para orar; pero, orar directamente á Dios, y para que Él manifestara su misericordia sobre ellos (1 Reyes 8:30).

3. DIOS OBRARÁ POR CADA ORACIÓN: Toda petición en la necesidad que hubiere; declaró Salomón, Dios estará dispuesto siempre para actuar en favor de su pueblo Israel, respondiendo por cada oración que se realice (1 Reyes 8:31-53).

No se trata de imponer la oración como una obra forzada; por la cual, Dios se verá obligado a contestar. Tampoco se trata de cumplir un rito ceremonial por medio de la oración. Dios está ahí, sigue ahí, entronizado como Rey Todopoderoso; pero, espera ver las virtudes de la fe y la obediencia en cada creyente que se le acerca en oración. Algunos citan que como ya Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales con Cristo, debemos creerlo y vivir en esas bendiciones (Efesios 1:3). Tome nota, el Padre puso ya en Cristo las bendiciones donde Él habita; entonces, «…acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.» -Hebreos 4:16. — Es responsabilidad de cada creyente acercarse y tomar la relación de comunión con la fuerza de la oración, como una de las principales bendiciones de Dios.

El principal mandamiento de la Biblia, dice: «Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.» -Deuteronomio 6:5 (RVA). — La pregunta es: — ¿Qué clase de fuerza se necesita para amar a Dios? — Definitivamente, se trata de todas las fuerzas que reúne la persona en su naturaleza. Se puede hablar de la fuerza espiritual y emocional; pero, nada de eso sería posible, si no se fusionan las fuerzas físicas y mentales con ellas. La integridad de toda persona incluye las fuerzas que lo hacen firme, en todos los aspectos de su humanidad. No existiera fuerza en la oración; si ésta no fuera impulsada por la fuerza física, mental, anímica, emocional y espiritual de la persona que lo practique. La atención de Dios á la oración del creyente, está en la atención del creyente á Dios en la oración. La fuerza de los creyentes debe canalizarse, en la oración á Dios.

El código secreto de poder y fuerza en la oración está en favor del mismo que práctica la oración. Dios no pasa desapercibida ninguna oración por muy débil que parezca. Sobre todo, cuando la oración de un ser humano es sincera y justa, igual que sus acciones. Éste fue el caso de un soldado Romano de alto rango que había orado; y como resultado, Dios había colectado todas sus oraciones. La Biblia, dice: «Este vió en visión manifiestamente, como á la hora nona del día, que un ángel de Dios entraba á él, y le decía: Cornelio. Y él, puestos en él los ojos, espantado, dijo: — ¿Qué es, Señor? — Y díjole: Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria á la presencia de Dios.» -Hechos 10:3-4. — La fuerza de Cornelio en la oración fue su nobleza y sinceridad. No fue antes, ni después, sino en el tiempo determinado que vino la respuesta á Cornelio, para que conociera á Dios por medio de Jesús.

Dios tiene el tiempo establecido para cada asunto en la vida personal de los seres humanos. Quizá inmediatamente, alguno recuerde lo que Jesús dijo: «Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á éste oye.» -Juan 9:31. — El pensamiento sería: — ¡Entonces, Dios sí escucha a los pecadores! — Sin embargo y en el contexto se lee, que Jesús dio la pauta y el motivo por el cual Dios interviene para responder á las oraciones de los pecadores. Los fariseos dijeron que Jesús era un pecador (Juan 9:24); y eso, fue lo único que ellos veían. Á lo que Jesús respondió, negándoles la revelación de su divinidad: Que ser temeroso y hacer la voluntad de Dios, solo puede venir del cielo en revelación. En el caso de Cornelio, le llegó el tiempo de su revelación. Por lo tanto, la comunión con Dios, se ve reflejada en la oración de los creyentes á Dios.

*Los versos bíblicos corresponden á la versión Reina Valera.

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