EL CRÉDITO DE GRACIA

 Las tarjetas financieras te acreditan con cantidades limitadas. Estas cantidades están supeditadas a la clase de crédito otorgado por la institución financiera. Toda empresa bancaria somete a revisión tus antecedentes, para establecer la cantidad a la cual tendrás acceso. Si tu les permites que ellos inquirieran en tu privacidad, ellos lo harán para darte o no, el estatus que tendrás socioeconómicamente en tu haber. 

En la sociedad actual, las personas son evaluadas por la cantidad económica de su crédito. Además, cada persona es tratada por el valor que se le ha acreditado. Nadie se escapa de las leyes que rigen esa economía social, ni de los cargos que tienen que pagar sus consumidores. Sencillamente, una tarjeta de crédito dice mucho de una persona en la actualidad. El estilo de vida de mucha gente, depende de la habilidad del manejo de su crédito bancario. Esto es lo que dicta la sociedad de consumo en estos tiempos modernos. 

Una tarjeta de crédito es una garantía y un seguro, con lo cual puedes hacer transacciones de adquisición de bienes y la compra e inversión en los productos para el hogar. Por supuesto, nada es gratis en los asuntos económicos del supuesto privilegio que las compañías financieras te brindan. Con una tarjeta de crédito, tienes automáticamente lo que deseas, y lo que esté al alcance de tu presupuesto bancario. Ellos te brindan la oportunidad, y en tus manos está el decidir cuándo y dónde debes poner el gasto o la inversión crediticia otorgada. Obviamente, las tarjetas tienen un tiempo de valides, y una fecha de expiración. 

CONCLUSIONES 

La tarjeta no tiene valor en sí misma. Es un pedazo de plástico, pero con el poder de conseguir las cosas de valor por un pago mínimo, de acuerdo al crédito del usuario. En tal caso, con ese documento de identidad financiera, tu puedes demostrar el valor de lo que recibiste y posees ya en tus haberes. 

COMO APLICAMOS NUESTRO CRÉDITO EN DIOS 

La enseñanza de lo que una tarjeta de crédito significa, lo pongo en comparación, con las garantías absolutas que brinda la gracia de Dios. Es decir, la oportunidad de una cuenta ilimitada a tu favor; la cual está al alcance de tu esperanza y tu fe. Tal privilegio viene de un Dios generoso, bondadoso y benévolo. Para alcanzar su beneficio total, debemos someter aún nuestros más íntimos informes del corazón. Si le permites a Dios entrar a lo mas privado de tu ser interior, él evaluará tu condición para darte todo lo que puedas y quieras alcanzar de sus riquezas en posesión. Tu calidad de vida cambiará, y estarás delante de la sociedad con el valor de lo que eres en Dios, aunque otros lo desconozcan. 

Tristemente, muchos desconocen tu valor en Dios en la sociedad terrenal, pero lo que Dios te ha dado, te respaldará en el mundo espiritual con el cual tienes que interactuar. Al igual que en el mundo de los humanos, las leyes espirituales gobiernan sobre lo que tengas acreditado en Dios. Todo tiene un precio, y algo tenemos que ceder, o a algo tenemos que renunciar, para obtener a cambio los beneficios que vienen por el precio de la entrega y la consagración. Lo que Jesús hizo en la cruz del calvario, fue pagar el precio de un crédito de bendición y gloria, y reservado solo para los que lleguen a creer en su sacrificio redentor. 

La gracia divina nos asegura los beneficios; pero, éstos van de acuerdo a los valores que acumulemos con nuestra determinación de gasto e inversión espiritual. Tu manejo del privilegio otorgado por Dios a través de su gracia, te responsabiliza del uso voluntario activo en la sociedad donde te mueves. Tu puedes obtener al máximo todos o muchos de los beneficios de la gracia de Dios. Tu puedes aprovechar las oportunidades de gasto e inversión de tiempo, talento, servicio, y bienes; para alcanzar a bendecir a otros, con lo cual acumulas tu recompensa en el reino de Dios. En esta vida solo tenemos un tiempo determinado para lo que tenemos que hacer para invertir en beneficio de nuestro futuro de eternidad. 

CONCLUSIONES 

La gracia de Dios, no solamente te cubre con los recursos en los valores eternos; pero, también te otorga un seguro permanente de vida y salvación. La gracia de Dios tiene valor en sí misma, aunque muchas veces no sea reconocida, ni apreciada por quienes la hayan recibido. En la gracia de Dios, tu tienes la oportunidad de mostrar lo que Dios te ha dado, para ser usada en beneficio de los demás. 

Publicado por ovidiobarrios

Me considero dichoso de tener una familia integrada, principios cristianos; y sobre todo, de tener mis metas y mis sueños enfocados en lo que creo. Esta vida es para aprender a vivirla con entusiasmo y energía. Sobre todo, considerando a aquel que nos sostiene con aliento de vida desde que nacemos, hasta que demos el último suspiro. Dios es el creador de todo. Es el autor de la vida y de todas las cosas que nuestros ojos pueden ver. Dios no es la naturaleza. Dios es el creador de la naturaleza. El es invisible, sabio, omnipotente y misericordioso. Su gracia se muestra en el amor por medio de Jesucristo, el Señor. Su vida entregada en la cruz, es la muestra mas grande de amor para toda la humanidad. Sencillamente, "el don inefable de Dios."

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