MEMORIAS DEL AYER 

Quiero hacer memoria del tiempo de juventud que impactó mi vida, y la de muchos jóvenes que como yo llegamos a la Iglesia Elim en Guatemala. Fue en los años de 1975 en adelante (según mi punto de vista), cuando sucedieron cosas extraordinarias con la juventud de aquel entonces. Creo que es necesario contarlo, para que se sepa la formación de personas que como yo, hemos perseverado desde aquel tiempo. A mi en lo personal me tocó vivir el gran terremoto del 4 de Febrero de 1976 en Guatemala; con el cual, vi un despertar de la Iglesia en mi país. Muchas iglesias empezaron a recibir a multitudes impactadas por el terrible evento del terremoto que destruyó miles de viviendas, y también dejó miles de fallecidos. Algunos que leen esto, probablemente no habían nacido todavía, otros quizá eran más jóvenes que yo, y algunos podrían ser mis contemporáneos. Esa fue una experiencia en mi vida que me marcó para siempre. 

Reconozco que hay cambios con los tiempos, y que los avances en el mundo han hecho innovaciones en las iglesias. Lo que no debiera cambiar es una visión que nos marcó y que renovó nuestro estilo de vida. La visión del Pastor, el Dr. Othoniel Ríos Paredes: “Por un Evangelio como al principio, por un Cristo como el de las Escrituras, por una iglesia como la del libro de los hechos“, sea quizá el principio que ahora estén retomando muchos para el final del camino que nos resta. No pretendo resaltar a un hombre, sino glorificar al Señor por los hombres que Él usa para su obra. Ayer fueron otros líderes, hoy podrías ser tú; y mañana, aquellos a quienes tu les enseñas hoy. Se han dicho muchas cosas respecto a los inicios de Elim negativamente, y muchas son mentiras sin fundamento. Yo estuve ahí, y estas son mis memorias y mis vivencias del ayer. 

Mi experiencia es algo que probablemente se repitió en muchos jóvenes que llegaron a Elim Central de Guatemala por aquellos años. — ¿Porqué hablar de esos años? — Yo soy de ese tiempo, y fue entonces cuando llegué a congregarme en Elim Central. Otros llegaron más tarde; y sin lugar a dudas, su tiempo en la iglesia les habrá dejado marcas y recuerdos imborrables en sus vidas. Elim no era la Iglesia perfecta, porque no existe ninguna, mientras estemos en este mundo. Él Pastor y todos los líderes de aquel tiempo, tampoco eran sin falta y como todos los seres humanos, ellos también tenían sus limitaciones. Sin embargo, viendo la obra de Dios y llenándonos del amor por su palabra, todo lo demás se cubre y se deja á un lado, para ver solo la gracia y la gloria de Dios. Espero que lo siguiente les edifique a través de los hechos que a continuación voy a narrarles. 

LAS PRIMERAS VISITAS A ELIM 

Eres un extraño, y apareces por primera vez en una de las iglesias de más alto índice de crecimiento en Guatemala. Te sumas de inmediato a las estadísticas de personas que asisten a los servicios de una iglesia que está marcando la vida de muchos desde su primer visita a ese lugar. Buscas donde sentarte, y hay diáconos y diaconisas que te llevan a los lugares disponibles en la parte de adelante de la nave principal (como se le llamaba). El edificio es rectangular, con piso de granito, y te dabas cuenta que padres de familia subían con sus niños a la segunda planta. Esa fue mi experiencia en esos días de mi primer visita a los servicios de Elim. No me recuerdo muy bien si eran bancas o sillas; al final, para mi, era lo de menos. Tenía una plataforma de piso y un cuarto anexo a la mano izquierda del púlpito, desde donde predicaba el Pastor. Los servicios no eran largos, y se suscribían a un tiempo prudencial de alabanza y el tiempo del mensaje. Había un orden de tiempo para los anuncios, el tiempo de la ofrenda, y el tiempo para la bienvenida, donde se cantaban cantos alusivos al calor del amor en Cristo y la amistad. 

Quedo muy sorprendido cuando siento que hay un ambiente de adoración desde el inicio, con alabanzas e himnos que se anunciaban por número del himnario de la Iglesia. Ese himnario tenía páginas blancas, amarillas, celestes y rosadas. El himnario clasificaba los cantos por categorías en cada sección de colores, que incluía muchos cantos de alabanza, himnos, y coros tradicionales que yo no conocía ni había escuchado. Había un grupo musical de planta, y ellos tocaban los Domingos, los Martes, y los Viernes. Habían grandes bocinas, las mejores de la época, micrófonos y una consola que manejaban hermanos de la iglesia. Cuando ya me familiarizé con la Iglesia, llegaba hasta 30 ó 15 minutos antes de empezar los servicios. Era muy común ver a muchos asistentes y miembros de la iglesia sentados leyendo sus Biblias, y otros de rodillas orando. Los que platicaban, regularmente lo hacían en la parte de atrás del santuario, para no distraer a los demás. Había mucho respeto, reverencia y orden. Por una parte se consideraba correcto sentar del lado izquierdo a las mujeres, y del lado derecho a los hombres. Si eso era malo, yo no lo veía así, y creo que eso mantuvo más enfocado a los varones, para ver la gloria de Dios, antes que ver a las hermanas al lado ó delante de ellos. Lo más importante en Elim fue siempre un énfasis en la palabra de Dios y la doctrina del Evangelio. 

LOS SERVICIOS 

Cuando tenías un atraso a causa del transporte urbano (la gran mayoría no tenían transporte propio), te quedabas en la parte de afuera, y si corrías con bendición, te tocaba una hilera de ventanas rotas, donde podías ver y escuchar el mensaje (más adelante explico lo de las ventanas rotas). El Pastor, Dr. Othoniel Ríos Paredes, siempre hacia dos llamamientos al final de su mensaje. Un llamado era para la conversión, y muchos lo hacían aún desde afuera, a través de las ventanas rotas. Otro llamamiento era para consagrarse y hacer una reconciliación. Algunas frases como éstas se le oían decir: “Nadie está tan cerca de Dios, que no quiera acercarse más“. Eran noches increíbles de convicciones, palabra, fe, derramamientos del Espíritu Santo, liberaciones, y muchas cosas más que se sentían en el ambiente. Mucha gente recibía al Señor manifestándolo con levantar las manos; aún si estaban afuera, metían las manos entre los cuadros sin vidrios, y todos oraban por ellos. Creo que aquello que viví, debiera ser una práctica de llamamiento para alcanzar a los perdidos, y también para acercar a los propios al Señor. 

LA ALABANZA 

Una de las cosas que impactó mi vida, fue la manera de levantar la voz en alabanza. Todo el pueblo estaba con las manos en alto, y tenían un murmullo que se intensificaba por momentos. Nadie podía quedarse de espectador, porque esa alabanza era contagiosa. Soy de los que creo lo que la Biblia dice: “Pero la unción que vosotros habéis recibido de Él, mora en vosotros, y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseveraréis en Él.” -1 Juan 2:27. — La enseñanza de adorar masivamente, en la forma en que lo vi, tuvo que venir por luz é inspiración del Espíritu Santo. Yo no recuerdo que hubieran seminarios de alabanza, ni talleres de aprendizaje musical. Claro que habían errores musicales y de canto; y si mal no recuerdo (yo lo viví), no habían ensayos con los directores del servicio. Muchos servicios eran ordenados, y los del grupo musical (ellos si ensayaban), eran muy hábiles para tocar y acompañar a aquellos que no tenían una formación musical. El respaldo de Dios fue muy evidente en cada servicio; y por supuesto, era la misericordia divina la que trajo un avivamiento en esos días a la iglesia Elim. Yo empecé a dirigir servicios en la Iglesia Elim Central en Kaminal Juyú, luego en el antes conocido, supermercado “San Gabriel”; y de último, en lo que llegó a ser el nuevo Auditorium Elim de la Colonia Él Rosario, en la zona 4 de Mixco, Guatemala. 

LAS RELACIONES 

Cuando terminaba el servicio, te dabas cuenta que el lugar se había llenado. Se salía despacio y en línea, al paso de los demás (la única puerta de acceso no era muy ancha); y muchas veces a causa de la lluvia, era necesario quedarse en la entrada del edificio (le llamaban el atrio), hasta que fueran saliendo las personas del parqueo. Las primeras veces, yo salía sin saludar a nadie. Con el paso del tiempo, me quedaba parado, y más de alguno me saludaba, é intercambiábamos algunas cuantas palabras. Fue un joven muy entusiasta el que me presentó a otros jóvenes, y así fue como tuve con quienes estar parte de la noche en ese atrio cercano al parqueo de la Iglesia. Como asistí al que fuera el primer edificio ó templo Elim, éste que quedaba en la zona 7, en Kaminal Juyú, me di cuenta que era una zona residencial un tanto exclusiva. Con el correr del tiempo, la gente no convertida fueron apedreando el edificio y rompiendo parte de sus ventanas. Esto no sucedía a la hora de los servicios, sino en las ocasiones cuando no había casi nadie a sus alrededores. A pesar de eso, las personas llegaban de muchos lugares de la ciudad, usando muchas clases de transporte; especialmente, los autobuses urbanos. No era costumbre común salir a un restaurante después del servicio, la mayoría de miembros eran de la clase trabajadora, incluyendo mi persona. 

LOS OBREROS 

Empecé muy luego a relacionarme con gente que ya servían como obreros, y a querer salir para predicar la palabra con ellos. Empecé a relacionarme con los jóvenes que eran dinámicos y audaces para el evangelismo. Además, la Iglesia recibía predicadores de la talla de Luis M. Ortiz, Manuel Avila, Pepito Berrios, y otros más. También grupos musicales participaron llegando a tocar en actividades de iglesias unidas, donde muchas fueran respaldadas por la Iglesia Elim con su equipo de sonido, con sus músicos, y hasta con sus directores. Todas estas actividades, hacían de la iglesia Elim, un lugar para crecer y desarrollarse en el ministerio. Los obreros visitaban campos blancos (así se llamaban a las obras que comenzaban); iban de dos en dos, uno dirigía el Sábado y otro predicaba, para el servicio del Domingo, ellos mismos se cambiaban de turno. Habían oportunidades para hacer evangelismo y predicar en los parques de la ciudad. Realmente, las personas empezaban una vida de servicio después de algún tiempo de membresía en la iglesia. Tenía mucho que ver la asistencia y su disposición a servir, para tener participación en el momento de ser escogidos y llamados a servir. El llamamiento a muchos privilegios, se hacía cada año en una fecha específica, y en un servicio muy especial. 

Lea también: HISTORIAL DEL MINISTERIO 

LOS RETIROS EN SAN RAYMUNDO 

En San Raymundo, Sacatepequez, Guatemala, había una propiedad (según se decía que era propiedad de la Iglesia), donde se levantaban una carpa para adultos y otra carpa pequeña para las actividades con los niños. Cada año por las fiestas de Semana Santa, y aprovechando los feriados de un largo fin de semana, se hacían los retiros de la Iglesia Elim. Todavía no se construía un edificio, que años después levantaron, y siempre fue utilizado para la Iglesia local de San Raymundo. En mi experiencia, el retiro significaba una gran oportunidad para llenarme de Dios, y para servir con los turnos del diaconado y la juventud. Se improvisaban carpas con nylon y sábanas o toallas grandes. Los que tenían posibilidades, y los que conservaban alguna de las carpas que alcanzaron a recibir para el terremoto, las usaban y así estaban mejor y más protegidos. La mayoría de veces, yo dormía unas escasas dos o tres horas, para seguir con los servicios y los turnos de privilegios. Muchos hacíamos eso, y las jóvenes de la directiva juvenil, muy finamente compartían de lo que cocinaban. En esos retiros se hicieron bautismos, dramas con los niños, y actividades de oración. Dormir mal y pasar frío, y no tomar un baño por tres días, no era problema, á cambio de la bendición que se recibía. Lo más importante era estar ahí en el retiro y recibir más y más de Dios. Terminaba el retiro, y luego de regreso a la ciudad con aquellos que nos llevaban apretados en sus carros, o parados en un vehículo pick up. Aunque íbamos desvelados y con una garganta desgastada, la experiencia del retiro no se cambiaba por nada. 

LA JUVENTUD 

Este es un recuento que no olvidaré jamás de aquellos que impulsaron la juventud desde los años del 75 hasta que fui movido por el Señor de Guatemala. El líder de jóvenes que estaba en sus funciones fue Sergio Solorzano, le siguió Alberto Wizel; luego, Milton de León tomó el cargo, y fue él quien me llamó a mi y a otros más, para formar una directiva juvenil. Después tomó el cargo Byron Walter con todos los que formamos parte de la directiva, para seguir trabajando así. Cuando el hermano Byron se fue de Pastor a la Iglesia Maranatha, todos en la directiva coincidimos en orar y señalar al hermano Victor B. García, con quien hicimos muchos logros en la juventud. Esta etapa es la que más puedo contar, porque fui partícipe en todo ese movimiento. 

Las actividades de los jóvenes, se hacían los Sábados, eran unos servicios muy bendecidos. Personalmente, estaba tan impactado, que aún solo y motivado por el Señor, de camino a la iglesia ó de regreso, me paraba en medio del autobús urbano, y predicaba un mensaje corto de unos minutos. Los jóvenes organizaban actividades para ir a otros departamentos del País, para acuerpar actividades y hacer evangelismo callejero. Las actividades frecuentemente se hacían en algunas colonias de la ciudad; y generalmente se hacían los Domingos, después de cada servicio matutino. Cuando viajábamos en el autobús a distintas actividades de la juventud, improvisadamente ó con un encargado del mismo, se empezaba a cantar. Casi siempre, en las salidas de casi una hora de viaje, habían ocasiones para ministrar el poder y la llenura del Espíritu Santo. Entonces surgieron grupos musicales juveniles, y hasta grabaron casetes y discos de vinil con cantos inéditos. Los jóvenes también tenían retiros a una explanada muy cerca de la iglesia, donde solíamos hacer lo mismo que se hacía en la iglesia como edificio, esa era nuestra escuela. Cantar, alabar, y orar a Dios espontáneamente, era una práctica muy especial entre la juventud. 

Se visitaba el “Parque Concordia”, donde aún sin tomar el almuerzo, participábamos de un alcance Evangelistico cada Jueves. Se hizo tan popular estar en el parque al medio día; de tal manera, que la gente esperaba ese momento para estar ahí. Llegaban muchos a rodear el lugar, se amontonaban y también se unían otros cristianos a cantar con nosotros. Fuimos objetos de esa rareza cultural, que hasta los extranjeros tomaban videos con sus cámaras portátiles. Muchos aceptaban por primera vez a Cristo Jesús como su Salvador personal. Orábamos por las personas por sus necesidades, y vimos muchas veces cosas sobrenaturales como respaldo de Dios en medio de la gente que asistía para escuchar la palabra de Dios. Vimos llegar jóvenes con el uniforme de las escuelas donde estudiaban, para apoyar el evangelismo del parque. Por algún tiempo, también se llegó a predicar en el Parque Central los Viernes a eso de las seis de la tarde. También algunos Viernes por la noche salimos a evangelizar a la Sexta Avenida de la zona 1, para alcanzar a los desamparados é indigentes que dormían en las aceras de las avenidas de la ciudad. Estas dos ultimas actividades, fueron más por temporadas y no se continuó por mucho tiempo. 


“CRISTO Y LA JUVENTUD” 

El nombre que se le dio a un programa de radio, y que se popularizó entre los jóvenes de la iglesia por muchos años, se llamó: “Cristo y la juventud “. Originalmente comenzó en el mercado y central de autobuses de la zona 4 de la Ciudad de Guatemala. Algunas veces hicimos evangelismo en el mercado central, y al oír que operaba una radio local con alto parlantes (bocinas o megáfonos eléctricos distribuidos y colocados en las esquinas del edificio del mercado), fuimos a buscar el lugar y se pidió tiempo para predicar al aire. El precursor y valiente emprendedor fue el ahora Pastor Alberto Baeza, con quienes un grupo de jóvenes le seguimos en esa visión. Las visitas al mercado se hicieron frecuentes por un tiempo, solo para usar ese medio de la radio en un horario específico por la tarde. Fue tal la visión, que Alberto Baeza llegó a establecer como programa oficial de la juventud en la estación de radio llamada: “Radio Nuevo Mundo”. Este programa continuó por muchos años, y aunque se llegó a pagar para ello, siempre hubieron personas que sostuvieron ese programa. 

PALABRAS FINALES 

Por mi parte, en la juventud impulsé por un tiempo, una publicación semanal de 4 páginas. Ahí se escribían pequeños mensajes, información de actividades, anuncios del programa de radio, y más. Este semanario era limitado en su número de publicación, y se hizo con mimeógrafo. Agradezco a Dios por los que conocí y de quienes aprendí, y con quienes trabajé como líder entre los jóvenes. Muchos de ellos ya partieron con el Señor, de otros no volví a saber que fue de sus vidas; y gracias a Dios, un gran número de ellos son pastores o sirven al Señor en algún ministerio. Que más puedo decir, si ya somos viejos, experimentados, clásicos, abuelos, de la vieja escuela; pero, con ganas de seguir adelante. Si eres de esos dorados tiempos, te recordarás que ni siquiera pasó por la mente una división, separación de la doctrina, cambios de nombres, y otros casos que hoy se ven surgiendo en las iglesias. Ruego a Dios continuar y perseverar hasta llegar a la meta, llevando a otros al conocimiento de la fe en Cristo Jesus el Señor. 

Créditos de fotografías en páginas sociales: Othoniel Ríos Reynoso, Juan Arias, Berta Alicia Morales, Dina Gudiel y Ovidio Barrios. 
Si desea compartir y copiar todo ó una parte de estos escritos, por favor de crédito al autor de ellos con el nombre: http://www.ovidiobarrios.wordpress.com 

Publicado por ovidiobarrios

Me considero dichoso de tener una familia integrada, principios cristianos; y sobre todo, de tener mis metas y mis sueños enfocados en lo que creo. Esta vida es para aprender a vivirla con entusiasmo y energía. Sobre todo, considerando a aquel que nos sostiene con aliento de vida desde que nacemos, hasta que demos el último suspiro. Dios es el creador de todo. Es el autor de la vida y de todas las cosas que nuestros ojos pueden ver. Dios no es la naturaleza. Dios es el creador de la naturaleza. El es invisible, sabio, omnipotente y misericordioso. Su gracia se muestra en el amor por medio de Jesucristo, el Señor. Su vida entregada en la cruz, es la muestra mas grande de amor para toda la humanidad. Sencillamente, "el don inefable de Dios."

10 comentarios sobre “MEMORIAS DEL AYER 

  1. Uf!!! Enorme aporte varón; gracias por bendecirnos con el mismo.
    En Guayaquil, este 11 de marzo nos reuniremos parte de la juventud de Elim de fines de los 80 e inicios de los 90 para tener una Noche de Alabanza en el mismo local donde nos congregamos por años (ahora se reúne allí otra congregación cristiana).
    Todos pertenecemos a distintas áreas de trabajo del Cuerpo de Cristo (músicos, directores, coros, ministros “primarios”) pero estamos y estaremos unidos por el Amor de Dios y la Sangre de Cristo Jesús nuestro Amado Redentor.
    Bendiciones a millares surgir.

  2. Gracias Hermano Ovidio Barrios por tan grande historia viviente la que comparte, me hizo reflexionar y llorar, porque hoy en día esos momentos gloriosos se a ido menguando, y los que los que en los años 90 lo disfrutamos, hoy en día lo extrañamos, mi alma anhela fervientemente vivir esos tiempos del espíritu santo en nuestras congregaciones, hoy en día ya no se ve ni se siente esa unidad, esa armonía en el espíritu. Bendiciones Siervos que aun mantienen es calor ferviente del Espíritu Santo porque esa gracia y ese favor de nuestro gran Dios por medio de Jesucristo, es incomparable.

  3. Que bendición revivir esos tiempos de gloria que vivimos aunque llegue como tres años después pero alcancé a vivir parte de esas experiencias . Dios te bendiga y nos de el señor el privilegio de terminar con gozo la carrera.

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