OBEDIENCIA 

La obediencia es una acción de voluntad propia. Algo que sea hecho por obligación, coacción, chantaje o manipulación, no llega a dar satisfacción propia; por lo tanto, no es obediencia voluntaria. Sin embargo, lo establecido como norma, é impuesto para beneficio, corrección y orden; requiere de la responsabilidad de la obediencia. Obedecer es un acto de sujeción y humildad que honra, tanto al que ejecuta la orden, como a quien la obedece. La obediencia es una actitud de acatamiento a las órdenes de una autoridad, ley, o principio establecido. La mejor manera de entender la obediencia, es practicándola. La práctica de obediencia no viene á anular la voluntad del hombre. La obediencia es una responsabilidad que se alinea á diversas áreas de la vida. En todo hay responsabilidades, y la mayor parte de las normas requieren de obediencia. En seguida les presento 7 razones de obediencia con los fundamentos de la palabra de Dios: 

1- OBEDIENCIA A DIOS 

«Entonces Samuel preguntó: –¿Se complace tanto Jehovah en los holocaustos y en los sacrificios como en que la palabra de Jehovah sea obedecida? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención es mejor que el sebo de los carneros.» -1 Samuel 15:22.* 

La fe en Dios sin la acción de la obediencia, no tiene vida, ni la fuerza para impactar a otros. Obedecer a Dios es el mejor acto de fe que todos sus hijos pueden hacer. Muchos se apegan a actividades religiosas y tradiciones, con las cuales creen que agradan y obedecen a Dios. Solo una actitud de obediencia agrada a Dios, la que sale del corazón y se apega a su palabra. La obediencia es una prioridad de responsabilidad humana ante Dios y ante los hombres. Cuando una responsabilidad de obediencia se rompe, también se rompe el resultado de la bendición derivada de ella. Por ejemplo: En los tiempos de diáspora profetizados por Moisés, Israel se verá obligado a buscar y obedecer la palabra de Dios. «En los postreros días, cuando estés en angustia y te sucedan todas estas cosas, volverás a Jehovah tu Dios y obedecerás su voz.» -Deuteronomio 4:30. — Así será; pero, los resultados de haber desobedecido a Dios los hicieron vivir en angustias y necesidades. 

Las circunstancias como consecuencia de la desobediencia, siempre hará recapacitar a cualquiera, y lo hará volver a la obediencia de la voz divina. De igual forma, previo a pentecostés está la obediencia y la perseverancia en congregarse. «Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalén, sino que esperasen el cumplimiento de la promesa del Padre, «de la cual me oísteis hablar;…» -Hechos 1:4. — La derivación de la obediencia es bendición de Dios para aquel que se someta á Él y a su palabra. A Dios se le conoce por medio de la Biblia, y la palabra de Dios guía a la obediencia de su voluntad. 

2- OBEDIENCIA ESPIRITUAL 

«Porque como por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron constituidos pecadores, así también, por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos.» -Romanos 5:19. 

Lo que marcó el estado pecaminoso del ser humano, fue la desobediencia de Adán. Lo que estableció la restauración y la redención de la humanidad, fue la obediencia de Jesús. Dios no tiene otra manera de establecer salvación para los suyos, solamente por el fiel, obediente y justo Hijo De Dios, — ¡Jesucristo!. — La obediencia del Hijo de Dios fue ejercida desde su encarnación, y terminó hasta su muerte. La responsabilidad de obediencia espiritual se aprende como cualquier otra disciplina de sujeción a las autoridades que gobiernen y ejerzan poder. El amor es un acicate a la obediencia, porque sin amor no hay sujeción. La enseñanza de Jesús respecto a la obediencia es magistral. El amor a Dios llevó a Jesús a obedecer, aún a pesar de los sufrimientos que le asignaron padecer. Si padecer es una norma divina, solo por medio del amor se puede superar. La Biblia dice: «Aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció.» -Hebreos 5:8. — Dios no tenía otros planes, y sabiéndolo, Jesús se sometió a ellos. 

La obediencia espiritual está en someterse a la voluntad De Dios, aunque no se entiendan de momento. Esto sucedió en Getsemaní: «Por segunda vez se apartó y oró diciendo: –Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.» -Mateo 26:42. — En la sujeción a Dios no se trata de esperar que se anule lo negativo solo por obedecer. Aún y a pesar de lo negativo, la obediencia es un requerimiento espiritual de Dios. La obediencia trae resultados positivos, no importando las circunstancias negativas que se generen. La obediencia de Jesús marcó un precedente de victoria y gloria de redención para toda la humanidad. El fruto apacible que produce la obediencia a la voluntad de Dios, no se puede comparar a la incómoda sensación de los caprichos que genera una voluntad personal. 

Lea el tema: EL CAMINO A TU DESTINO 

3- OBEDIENCIA EN FE 

«Porque también a nosotros, como a ellos, nos han sido anunciadas las buenas nuevas; pero a ellos de nada les aprovechó oír la palabra, porque no se identificaron por fe con los que la obedecieron.» -Hebreos 4:2. 

La obediencia es un acto de fe, en todas las ramas de las relaciones humanas. Tratándose de Dios, la obediencia tiene que ser en fe y para fe. La obediencia es una actitud de dominio propio, con entendimiento del lugar que le corresponde al alma propia en relación a los demás. El hecho de obedecer, es un acto de fe, sujeción, y entendimiento de las normas establecidas. La obediencia evidencia una identidad de fe, en aquellos que tienen conocimiento de los mandamientos de Dios. La obediencia tiene diferentes niveles que evidencian el entendimiento; sobre todo, cuando se reconoce la autoridad divina en todo. La actitud de obediencia, pone a cualquier persona en evidencia de humildad. «…porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.» -Mateo 23:12. 

Lo contrario a la obediencia es la rebelión. La falta de fe y sometimiento, alimenta los desacuerdos y desata la rebelión del corazón. No hay excusa alguna para no obedecer; sobre todo, cuando se impone la razón más que la fe. La Biblia dice: «…Josafat se puso de pie y dijo: «Oídme, Judá y habitantes de Jerusalén: ¡Creed en Jehovah vuestro Dios, y estaréis seguros! ¡Creed a sus profetas y seréis prosperados!.» -2 Crónicas 20:20. — Una forma natural de vida para alcanzar los propósitos humanos, está en las relaciones que establecen la norma de fe y conducta por medio de la palabra de Dios. Dios usa a los humanos entre los humanos, para obtener el mejor desarrollo social y familiar. Sin la aplicación de la fe, las relaciones humanas se caen y se destruyen. 

4- OBEDIENCIA JUSTA 

«¿No sabéis que cuando os ofrecéis a alguien para obedecerle como esclavos, sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado para muerte o de la obediencia para justicia?.» -Romanos 6:16. 

Claro está que la naturaleza humana se resiste a obedecer lo bueno, y ésta se impone para hacer lo que á ella le parece bueno. Los caprichos de la naturaleza carnal no reconocen la diferencia entre lo malo y lo bueno. Antes de someterse a lo bueno, la naturaleza humana se impone para vencer lo que considera contrario a sus impulsos. Los impulsos de la naturaleza humana son siempre inclinadas al mal y al egoísmo. La Biblia dice: «El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace.» -Santiago 4:17. — Nadie está libre en lo absoluto para hacer; tanto lo malo, como lo bueno. Si se siguen los impulsos naturales hay sometimiento justo al pecado, y los resultados serán malamente carnales. Si se someten los impulsos a la voluntad de Dios, hay obediencia justa para los buenos frutos que vendrán. En ambos caminos del destino terrenal se requerirá de obediencia y de un sometimiento comparado a la esclavitud. ¡Quieras o no, a quien te entregues, serás como un esclavo! — La naturaleza carnal ya está sujeta a obedecer al pecado, y solo una obra divina puede traer su transformación. Si la naturaleza carnal se somete a la obediencia de la justicia; entonces, tendrá la fuerza divina para ser sostenida y orientada a la justicia de Dios. 

5- OBEDIENCIA PATERNAL 

«Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.» -Efesios 6:1. 

En las relaciones de padres e hijos existe la convivencia basado en las normas familiares. Los principios inalienables de la paternidad del hombre como cabeza, y la mujer como ayuda idónea, establecen a sus descendientes en familia. Basados en principios, los hijos serán estables para seguir con los designios de Dios en la sociedad familiar. «Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto es agradable en el Señor.» -Colosenses 3:20. — La obediencia es una obra de justicia, anclado en el sometimiento. Obedecer a los padres en todo, es un principio establecido por Dios para la familia. En los inicios de la sociedad, la familia se mantenía conectada a Dios; sin embargo, por causa de la corrupción humana se perdieron los valores que la sostenían. La única manera de volver a Dios y agradarle en familia, es poniendo otra vez los cimientos de su palabra en sociedad. Es decir, los padres son los primeros responsables de vivir en Dios, si quieren que los hijos sigan su ejemplo. Entre los padres naturales, se ve ilustrado lo que es la paternidad de Dios. 

Jesús le dio a los Judíos una gran lección a través de una parábola, ilustrando por medio de ella lo que significa obediencia. La historia inicia con la petición de un padre a los hijos, para ir a trabajar en las tierras de la familia. El primer hijo «desobedece» con un «no quiero»; luego, en cuestión de minutos se arrepiente y va a trabajar «obedientemente». El segundo hijo «obedece» con un «si quiero»; luego, en cuestión de horas es negligente y no sale de la casa para trabajar, siendo «desobediente» a su padre. Jesús preguntó lo siguiente: «¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Ellos dijeron: –El primero. Y Jesús les dijo: –De cierto os digo que los publicanos y las prostitutas entran delante de vosotros en el reino de Dios.» -Mateo 21:31. — La obediencia no se basa en palabras, sino en acciones que definen compromiso y sujeción a la paternidad. Lo que sucede terrenalmente en la sociedad familiar, proyecta lo que sucede en su relación con Dios. La familia es de Dios, y Dios es un Dios de la familia. 

6- OBEDIENCIA LABORAL 

«Siervos, obedeced a los que son vuestros amos en la tierra con temor y temblor, con sinceridad de corazón, como a Cristo;…» -Efesios 6:5. 

La esclavitud a la manera antigua, aparentemente ya no existe; pero, sigue reflejada en sistemas de trabajo en la sociedad moderna. La Biblia no respalda la esclavitud, pero corrige las actitudes humanas en un desarrollo al sometimiento mutuo en humildad de corazón. Son los humanos los que han establecido los sistemas de vida en las relaciones que practican, y Dios a través de su palabra las modifica para que sean respetuosas y llevaderas. Esto es similar al divorcio, Dios no lo estableció; pero por causa de la maldad humana, Él lo permitió, lo definió, y lo moderó (Mateo 19:3-11). Si hay siervos, habrán señores y amos, ó a la inversa. Los reyes, señores, patrones, jefes, mayordomos, amos, etc., también tienen normas establecidas por Dios para su comportamiento misericordioso y justo (Efesios 6:9 y Colosenses 4:1). Es decir, que no importando las posiciones sociales, Dios debe ser la cabeza de todos en su debido orden. El sabio Salomón dijo: «Si observas en una provincia la opresión de los pobres y la privación del derecho y la justicia, no te asombres por ello. Porque al alto lo vigila uno más alto, y hay alguien aun más alto que ellos.» -Eclesiastés 5:8. 

No se trata de eliminar el diagrama social de autoridades y leyes, sino de establecer los principios de Dios basados en la justicia y el respeto para todos. No hay sociedad perfecta, porque no todos son justos, ni todos son rebeldes. Buscar el balance para los mejores intereses de convivencia, es el propósito de Dios en su palabra. También está escrito: «Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad que no provenga de Dios; y las que hay, por Dios han sido constituidas.» -Romanos 13:1. — Quien ocupe un puesto de autoridad, ha dependido de Dios en su postura (Daniel 2:21). El asunto no es la posición de autoridad, sino la manera en que se ejerza. Dios pone las autoridades, y ellos ponen las leyes y las ejecutan. Dios respalda las autoridades, y a ellos les pedirá cuenta de sus hechos. Todos los que dependemos de las autoridades, tenemos por norma obedecerles. «Siervos, obedeced en todo a vuestros amos humanos; no sirviendo sólo cuando se os está mirando, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios.» -Colosenses 3:22. — Bajo el temor de Dios, todo ser humano es capaz de someterse, obedecer, y soportar a otros (Efesios 4:2 y Hebreos 13:17). 

7- OBEDIENCIA MINISTERIAL 

«Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría y sin quejarse, pues esto no os sería provechoso.» -Hebreos 13:17. 

En la iglesia, y para los asuntos de su edificación y soporte, Dios ha establecido ministerios. Los ministerios tienen funciones múltiples, y ejercen con autoridad de edificación sus talentos. Algunas versiones de la Biblia los llama «dirigentes», otras «pastores», porque ellos lideran con la palabra de Dios a las vidas que dependen de Él. Dios se encargará de llamar a juicio a sus delegados, si ellos a su vez no se sujetan a Él. La parte humana es falible, tanto para el que ejerce autoridad, como para el que se somete a él. Tomando en consideración la postura de autoridad que sea, la Biblia autoriza obedecer en sometimiento mutuo. 

La razón por la cual la iglesia es comparada a un cuerpo humano, se debe a las características de su estructura. Un cuerpo tiene cabeza, y toda su estructura depende de ella. El cuerpo es completo con las estructuras que la componen. La estructura muscular ejerce la fuerza, y ésta depende de la estructura ósea que ejerce la consistencia y resistencia. La Biblia dice: «De parte de él todo el cuerpo, bien concertado y entrelazado por la cohesión que aportan todas las coyunturas, recibe su crecimiento de acuerdo con la actividad proporcionada a cada uno de los miembros, para ir edificándose en amor.» -Efesios 4:16. — Dios manda obediencia en el orden de recibir de sus bendiciones, para el crecimiento y un desarrollo normal en el cuerpo. Obedecer a los hombres de acuerdo a la autoridad que ejerzan, es una norma establecida por Dios. Decir: «Yo No obedezco a hombres», es ir contra la voluntad de Dios expresada en toda la Biblia. No someterse a Dios traerá consecuencias a los dirigentes del pueblo de Dios. No someterse a los que Dios ha puesto, traerá consecuencias indefectibles a los que no obedecen. 

CONCLUSIONES 

Como cristiano no puedo eludir el ejemplo de Cristo Jesús en todo lo que hago. Quiero sembrar fe, esperanza, amor, obediencia, y más, cimentado solamente por el glorioso ejemplo del Hijo de Dios. Es Jesús la razón de ser del Evangelio, porque sin Él todas las demás noticias son malas. Se puede vivir en otros niveles fuera de los patrones establecidos por el mundo actual siguiendo el ejemplo de Jesús. No es utopía, ni fanatismo, ni misticismo querer vivir la vida tal y como Jesús la vivió. La Biblia es un libro de esperanza para una gloria terrenal y eterna. No ha habido ni habrá, una razón de vivir como la que el mismo autor de la vida delineó a través de la existencia del Hijo de Dios. Si Jesús fue obediente, muchas más pueden ser como Él siguiendo su ejemplo. Si Jesús fue obediente por la causa de tu salvación, tu obediencia será la causa para recibir su redención. 

«…se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, ­y muerte de cruz!«. -Filipenses 2:8. 

*Los versos bíblicos corresponden a la versión Reina Valera Actualizada. 

Si desea compartir y copiar todo ó una parte de estos escritos, por favor de crédito al autor de ellos con el nombre: http://www.ovidiobarrios.wordpress.com 

Publicado por ovidiobarrios

Me considero dichoso de tener una familia integrada, principios cristianos; y sobre todo, de tener mis metas y mis sueños enfocados en lo que creo. Esta vida es para aprender a vivirla con entusiasmo y energía. Sobre todo, considerando a aquel que nos sostiene con aliento de vida desde que nacemos, hasta que demos el último suspiro. Dios es el creador de todo. Es el autor de la vida y de todas las cosas que nuestros ojos pueden ver. Dios no es la naturaleza. Dios es el creador de la naturaleza. El es invisible, sabio, omnipotente y misericordioso. Su gracia se muestra en el amor por medio de Jesucristo, el Señor. Su vida entregada en la cruz, es la muestra mas grande de amor para toda la humanidad. Sencillamente, "el don inefable de Dios."

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