PROYECTO 3:16 – Primera Parte

Hablemos y pensemos un poco en los números de las Escrituras. La Biblia tiene autoridad en la interpretación de los números que ella misma aporta. Hay ejemplos claros y definidos respecto a los números y su interpretación, que ya quedaron establecidos en la Biblia de parte de Dios. Existen números en la Biblia; desde el Génesis, hasta el Apocalipsis. Algunos números bíblicos ya son conocidos por la interpretación que los predicadores han repetido constantemente. De ahí a que se le quiera sacar interpretación a la suma de los números, y a jugar con ellos; simbólicamente, hay mucha diferencia.

La Biblia no es un libro que se deba interpretar caprichosamente por cualquier maestro ocurrente. Los predicadores deben saber, que la interpretación bíblica simbólica y mística sin fundamento escrito, no la respalda Dios. La Biblia se interpreta por sí misma, y ha sido, es, y será el fundamento más seguro; sin necesidad de intérpretes aguzados y de algunos fanfarrones. La Biblia misma da las interpretaciones que necesitamos saber en cuanto a los números, figuras, eventos, sonidos, palabras, y mucho más; que no hay necesidad de usar supuestas “revelaciones” mentales.

Los números en capítulos y versículos fueron diseñados para una mejor división de la Biblia. Por lo tanto, los números en capítulos y versos en la Biblia, no se pueden tomar como algo inspirado y pensado por Dios, o como un supuesto propósito de revelación bíblica. Sin embargo, hay coincidencias que pueden ayudarnos a la memorización de algunos pasajes bíblicos. Los números de capítulos y versículos, nos ayudan a recordar las historias, y las secuencias de palabras establecidas en las Escrituras. De esa idea, surgió para mi esta serie que aquí les presento.

EXPLICACIÓN Y PROPÓSITO DE LA SERIE

Esta serie, titulada Proyecto 3:16; hará ver la realidad del plan de Dios en los pasajes más comunes, conocidos, y memorizados por muchos. Proyecto 3:16, es un sistema clave, para enfocar cierta cadencia y continuidad de verdades a través de la memorización de los dígitos similares de la Biblia. Cada uno de los dígitos 3:16, esconden grandes misterios de Dios. Proyecto 3:16, es una breve antología que aúna la coleccion constituida de los fragmentos de cada libro de la Biblia en el Nuevo Testamento, escogiendo los títulos más adecuados para su estudio.

Lea: DATOS CURIOSOS DE LA BIBLIA – TEMA: ESCRITURAS

Esta serie, llamada “Proyecto 3:16”, nada tiene que ver con algunas corrientes raras y chantajistas del presente siglo, respecto a la interpretación de los números. Este título: Proyecto 3:16, se basa en una secuencia numérica de capítulos y versos similares en cada libro de la Biblia del Nuevo Testamento. He descubierto, que aprendiendo los 3:16 (capítulos 3 y versos 16, de cada libro del Nuevo Testamento), encuentro profundidad de verdades escondidas en esas porciones bíblicas. Los números 3 de los capítulos, y los versos 16 de dichos capítulos en el Nuevo Testamento de la Biblia, no son más que una manera de aprender versos claves y memorizarlos.

En la serie: Proyecto 3:16, no hay nada nuevo, ni asombroso; sino una simple curiosidad y perspicacia de este su servidor. No se trata de interpretar estos números; sino de usarlos como un punto de referencia al aprendizaje y memorización de algunas verdades de la Biblia. Proyecto 3:16, es la serie de algunos títulos en los temas bíblicos, tales como: El amor, la redención, la gracia, la piedad, y la salvación, etc.; por medio de nuestro Señor Jesucristo. El contenido de cada verso, será lo que más importe en la memorización de los 3:16, en los libros del Nuevo Testamento.

Aquí empezamos:

1- OBEDIENCIA

Y Jesús, después que fué bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre Él.” -Mateo 3:16.

Juan el Bautista era un ícono profético, y había venido a cumplir una única misión muy singular. Su ministerio fue corto (seis meses), aunque le tomó toda la vida para ser preparado. Juan el Bautista había sido destinado por Dios, para presentar al Mesías que vendría. Su misión era preparar el camino a los corazones, con un mensaje inusual sobre “El Arrepentimiento”. Después de cumplir su misión, Juan el Bautista fue encarcelado, y ahí murió decapitado. Juan el Bautista fue el último de los profetas, y fue más que un profeta, según lo dijo Jesús (Mateo 1:2-15). Juan fue el cumplimiento de una profecía bíblica, y un ejemplo de lo que sucederá en el final de los tiempos.

Este verso habla de la obediencia de Juan el Bautista y de Jesús. Cada uno de ellos, hizo cumplir un mandamiento; y dar un testimonio público de su apego a la profecía bíblica. En el caso de Jesús, es como si hubiera dicho ante la gente: Yo creo lo que este hombre está predicando, y yo también me dejo bautizar por él. La obediencia de Juan fue bautizar; y la de Jesús, fue someterse bajo la autoridad espiritual del profeta. Juan el Bautista, tenía todo el respaldo de Dios por medio de las Escrituras. La obediencia trae sobre naturalidades que respaldan decisiones de fe. La obediencia abre los cielos. Dios deja ver sus manifestaciones en la obediencia; y todo testimonio de Dios, habla con claridad de su respaldo.

Lea: OBEDIENCIA

2- LLAMAMIENTO

Y constituyó a los doce: a Simón (a quien le puso por nombre Pedro),…” -Marcos 3:16.

El llamamiento divino comienza con Jesús de parte del Padre. Jesús supo de su llamamiento cuando tuvo conciencia y conocimiento de las Escrituras. Jesús supo para que había nacido (Juan 18:37), que obras hacer (Juan 5:36; 9:4 y 10:38), como conocer al Padre (Juan 10:15), que tenía que hablar (Juan 12:50), sabía que el Padre le amó, le mandó, y le envió (Juan 14:31; 15:9 y 20:21), y hacia donde iba después de morir (Juan 17:11). La Biblia dice: “Por lo tanto, entrando en el mundo, él dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me preparaste un cuerpo. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron; entonces dije: [¡Heme aquí para hacer, oh Dios, tu voluntad!] como en el rollo del libro está escrito de mí.” -Hebreos 10:5-7. — Jesús, siempre supo de un llamamiento celestial, para hacer la voluntad de Dios. Sabiendo eso, Jesús hizo un llamado a los que habría de constituir como sus seguidores, discípulos, y enviados.

El contesto del pasaje 3:16, dice: “Entonces subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y fueron a él.” -Marcos 3:13. — Cuando Jesús hizo el llamado a sus discípulos; Marcos es el único que explica, que el llamado es en tres etapas: Un llamado hacia él, un llamado a estar con él, y un llamado para enviarlos a predicar (Marcos 3:14). De esa manera constituyó a doce de sus más íntimos y cercanos a su corazón. La palabra “constituir”, significa: Establecer, disponer, organizar, fundar, determinar, asociar, y emprender. La palabra constituir, otras versiones la ponen como “ordenación”, lo cual significa: ordenar o poner un grupo establecido para hacer, producir, o actuar; y estar listos para la preparación del ministerio. Quien es el autor de los llamados, es el único que autoriza y da autoridad para los que constituye, ordena, y establece como sus escogidos.

Lea: EL VALOR DE UN DISCÍPULO

3- HUMILDAD

Respondió Juan, diciendo á todos: Yo, á la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego;…” -Lucas 3:16.

En este verso se ve la humildad de Juan el Bautista. Siendo un líder rústico; pero prominente, y con un mensaje inédito, Juan el Bautista llegó a ser muy popular entre la gente. Juan el Bautista llegó a tener discípulos que fueron fieles seguidores de su mensaje. La historia de Juan es narrada más ampliamente por el evangelio de Lucas, en el capítulo 3. Previo a la declaración humilde de Juan, el escritor dice: “Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos especulaban en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo,…” -Lucas 3:15. — Juan el Bautista, estaba en una posición difícil; pero, tenía la humildad para reconocer lo que era. Saber quien era, y saber quien vendría después de él; hacía de Juan el Bautista, un hombre vulnerable y dócil.

Al saber por sí mismo la misión que le correspondía, no podía ir más allá de lo que le habían permitido. El evangelio de Marcos complementa el verso, así: “Y predicaba diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar, agachado, la correa de su calzado. Yo os he bautizado en agua, pero él os bautizará en el Espíritu Santo.” -Marcos 1:7-8. — Juan el Bautista fue humilde al considerar el alto honor que le habían concedido del cielo. Sin embargo, más que humildad en el reconocimiento de su misión, fue su humildad en la comparación de aquel a quien representaba. Juan el Bautista fue humilde al considerar a Jesús mayor que él. Juan el Bautista compara su misión con la misión del que lo relevará, y lo declara mayor y más poderoso que él.

Lea: LA ARITMÉTICA DEL PERDÓN

4- ENTREGA

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” -Juan 3:16.

Este texto es de los primeros que todo cristiano aprende de la Biblia. Juan 3:16, quizá sea el más connotado en todas las Escrituras del Nuevo Testamento. Juan 3:16, es el verso bíblico con la revelación más grande del amor divino. Juan 3:16, revela el estado eterno del corazón de Dios respecto a todo lo sucedido; desde que Adán pecó, hasta que todo sea restaurado. Juan 3:16, es una declaración directa de Jesús; donde revela el amor, la compasión, la gracia, y la entrega de amor por el amor. Es decir, porque Dios ama a todos, entregó al que ama por todos. Dios da por amor, para ser amado. No se trata de una dualidad o inconsistencia en el amor. Es decir, que Dios amara más a lo perdido, y que dejara de amar a su hijo unigénito. ¡No! – Definitivamente ¡No! – El amor es algo difícil de explicar, a menos que lo veamos reflejado en la cruz. La entrega de Jesucristo por la salvación, lo dice todo respecto a la fuerza inmensa del amor.

Dios ama tanto al mundo, que para demostrar su amor tan grande; sacrificó lo más grande de su amor; sacrificó a su propio Hijo. La entrega del hijo al mundo, demuestra el amor de Dios para el mundo entero. Si hubiera alguno en el mundo que pudiera entender y llegar a amar a Dios como Él amó; será por el fruto de ese amor eterno. La respuesta de amor, corresponde al amor. El sabio Salomón dice: “…Porque fuerte como la muerte es el amor;…” -Cantares 8:6. — El amor es una descripción de lo indescriptible. El amor no puede existir, si no hay sacrificio de muerte. El amor es más que palabras, y los hechos de amor no tienen palabras. Así está escrito: “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.” -1 Juan 4:7. — Muchos recibimos el amor de Dios, y lo explicamos; pero, se hace difícil vivirlo por la falta de entrega. La fuerza del amor no se puede experimentar, a menos que se realice una entrega de rendición a Dios.

Lea: EL NÚMERO TRES

5- AUTORIDAD

Y en la fe de su nombre, á éste que vosotros veis y conocéis, ha confirmado su nombre: y la fe que por Él es, ha dado á este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.” -Hechos 3:16.

En los primeros enviados por Jesús a predicar y a realizar las obras de Dios, se les afirmó la autoridad que tenían por mandato de Jesucristo: “He aquí, os doy autoridad de pisar serpientes, escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo; y nada os dañará.” -Lucas 10:19. — La autoridad, significa la potestad o el poder para ejercer la habilidad, la influencia, el privilegio, y el derecho otorgado por otro mayor en autoridad. Jesús garantizó la autoridad por su propia palabra. Les aseguró que cada uno de sus nombres estarían escritos en los cielos (vs. 20). Les descubrió los asuntos de la revelación divina (vs. 21-22). Les llamó bienaventurados (vs. 23). Así fue como iniciaron el trabajo los apóstoles, y obedeciendo el mandamiento de Jesús; empezaron a predicar, y los milagros y señales empezaron a verse entre ellos. Los hechos milagrosos entre los apóstoles, no era más que el resultado de quien los respaldaba. Los discípulos del Señor tuvieron suficiente fe para creer lo que Jesús les había dicho, y así actuaron. La autoridad estaba en los discípulos, e implícito en el mandamiento de quien los había enviado.

Jesucristo después de resucitado había dicho: “…Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.” -Mateo 28:18. — La autoridad del poder de Dios está en el “Nombre” de quien lo dijo, y de quien hay garantía que vive, y respalda su palabra. “El Nombre” es sinónimo de autoridad. No se trata de decirlo y nada más, y de solo repetir el “Nombre”; como si fuera una clave mágica, o como si fuera un amuleto supersticioso, o religioso. Sin fe, no habrá respaldo de ese “Nombre” que es por sobre todo nombre. Se trata de creer fervientemente; y por la fe del portador del “Nombre de Autoridad”, es que viene la confirmación de su poder. La fe en Jesucristo es única; y es por Él que siempre hay, y habrá los resultados evidentes, ante muchos testigos. Los discípulos del Señor Jesucristo fueron valientes y esforzados, y ellos no se dejaron intimidar por las circunstancias contrarias a su fe. En el “Nombre de Autoridad”, o sea en el Nombre de Jesús, hay garantía de una fe firme y segura por el poder de Dios.

Lea: EL LIDERAZGO EJEMPLAR

6- HUMANIDAD

…hay ruina y miseria en sus caminos.” -Romanos 3:16.

Otra versión moderna, dice: “…quebrantamiento y desventura hay en sus caminos;…” -Romanos 3:16 — Cada uno debe reconocer la pasta con la que fue creado. Aunque Dios no hizo al hombre ruin, hubo una causa y origen del mal que lo echó todo a perder. La falla humana, no significa que a Dios le haya faltado alguna pieza importante en la fabricación de sus criaturas. Tampoco significa, que quien arruinó la obra de la creación, sea más poderoso que el Creador. — ¡De ninguna manera! — La humanidad tomó una ruta equivocada; pero aún así, Dios decidió demostrar aún más el amor a su creación. Dios pudo evitar una intervención nefasta y cruel en los caminos de sus primeras criaturas. Sin embargo, apostó a probarlos; porque Él sabía que si fallaban, vendría uno de la simiente o descendencia de ellos, que lo recuperaría todo en buena lid. Así que, quien aparentemente ganó la primer batalla, al final será destruido. Además, los que fueron vencidos y derrotados, encontrarán un aliado que los capacitará para pelear y vencer, sin darse fácilmente por vencidos otra vez.

Ningún ser humano quedará inexcusable de perder, en vez de ganar. Porque, aunque todos pecaron, todos fueron injustos, y todos se apartaron de Dios; sin embargo, si unos se vuelven a levantar para ser restaurados, es porque tomarán la decisión de creerle a Dios. Pablo dice: “Pero sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre, y todo el mundo esté bajo juicio ante Dios.” -Romanos 3:19. — Con ley o sin ley, Dios ha demostrado lo patético y vergonzoso que es el pecado en el ser humano. Todo lo negativo del pecado que ha arruinado a la humanidad, solo podrá ser rescatado por la justicia de un solo descendiente de Adán. El evangelio solo se resume por…: “…la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen. Pues no hay distinción;…” -Romanos 3:22. — A la fe de Jesucristo solo se llega creyendo. Es decir, ya Dios ha establecido la manera de salvar, Dios ya predestinó el método divino; los que quieran creerlo, tendrán la justicia divina aplicada a su favor, para salvación.

Lea: LLAVES DEL AMOR

7- EDIFICACIÓN

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” -1 Corintios 3:16.

La exhortación cristiana está fundamentada en un propósito de edificación. Después de convertidos a la fe de Jesucristo; lo que queda por hacer, es vivir con el enfoque de un propósito definido para la edificación. La idea del apóstol Pablo en su carta, puede tener otros significados referentes a la edificación; pero, el principal enfoque es un templo vivo y santo para el Señor. Planos, fundamento, estructura, material de construcción, medidas, y diseño; son los propósitos de Dios para un templo. El fundamento de la edificación del templo, es Jesucristo; y sobre Él, construir o sobreedificar una vida como un templo dedicado solo y exclusivamente para el Señor. El propósito divino es ver un templo edificado conforme al patrón y diseño doctrinal de fe, que fue establecido por el perito arquitecto de la Iglesia (Pablo). El apóstol Pablo recibió toda la revelación necesaria para la edificación de la iglesia. De eso trató el ministerio y la trayectoria de sus viajes a los pueblos gentiles.

Los planos doctrinales de la fe, fueron trazados de forma inédita por el apóstol Pablo, en todas las epístolas que escribió. Las herramientas de la edificación están implícitas en el ministerio del Espíritu Santo. Los materiales necesarios para la construcción del templo, están señalados en las Escrituras. Cada persona es responsable de utilizar individual y correctamente las herramientas y el material que desee, para sobreedificar. Quien valora su propio cuerpo como un templo para Dios, sabrá que debe cuidar, adornar, y limpiar el lugar donde el Espíritu divino habita. Una templo bien presentable, adornado, atractivo, perfeccionado, y exclusivo para Dios, es lo que la Biblia describe. El propósito de un templo, es llegar a ser la habitación o morada adecuada y perfecta del Espíritu de Dios. Sin embargo, como el cuerpo es temporal; eso significa que hay otra edificación más importante, para la eternidad.

Lea: TEMPLOS VIVIENTES

8- CONVERSIÓN

Mas cuando se convirtieren al Señor, el velo se quitará.” -2 Corintios 3:16.

El plan de Dios respecto al pueblo de Israel, sigue vigente. Dios solo ha postergado por un tiempo su plan para la nación de Israel. Dios le ha dado a Israel temporalmente, una ceguera espiritual, a causa de su incredulidad. Israel sigue siendo el pueblo de las promesas que le fueron dadas a Abraham. Jesús dijo: “He aquí, hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos.” -Lucas 13:30. — Si ellos no pudieron recibir a Jesús como su Mesías, Dios extendió la oportunidad a otros; tal y como Jesús lo enseñó en parábolas (Lucas 14:16-24). Dios ha provocado a celos a Israel con el llamado de los gentiles de toda las naciones, por medio del evangelio (Romanos 10:19). Y a los que han creído en Jesucristo; sean de donde sean, Dios les ha llamado: “Israel de Dios” o “pueblo de Dios” (Gálatas 6:16 y 1 Pedro 2:10). El Antiguo Pactó tenía que terminar, para darle paso al Nuevo Pacto. Los ministros del Espíritu son los que viven conforme a los mandamientos del Nuevo Pacto. El Pacto Antiguo era un diseño perecedero y conforme a la letra. El Pacto Nuevo es un diseño mejor y eterno, marcado por el camino de quien vivió por el Espíritu de Dios.

El Antiguo Pactó fue bueno, mientras no llegaba lo mejor del Nuevo pacto. Como el odre viejo no puede contener el vino nuevo, debe procurarse un odre nuevo para que resista lo nuevo y no se desperdicie. Lo bueno no es suficiente, cuando lo mejor es un camino a la excelencia. Eso es lo que Dios hace en la conversión; es decir, prepara odres nuevos, para poder depositar en ellos el vino nuevo de su Espíritu. La conversión significa “transformación o cambio”. En la condición de ceguera espiritual; Israel necesitaba una conversión a Jesús, para ver la luz de su salvación otra vez. El velo está en ellos, y no han podido ver la gloria del Mesías, porque el velo de la incredulidad y el legalismo no se los permite. Israel tuvo velos exteriores que separaban y cubrían la gloria de Dios. Por ejemplo: El velo de Moisés (Exodo 34:29-35 y 2 Corintios 3:13). Y los velos en los lugares sagrados del Tabernáculo (Levítico 16:2). Los velos han sido un obstáculo hasta que Jesús lo rompió cuando murió, y abrió un camino vivo y nuevo a la presencia de Dios (Mateo 27:51 y Hebreos 10:20). Israel tiene esperanza de abrir los ojos cuando Jesús vuelva por segunda vez (Zacarías 12:10 y Juan 19:37).

Lea: ANÉCDOTA DE UN PAJARITO

9- SEMILLA

A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo.” -Gálatas 3:16.

Desde Abraham, hasta la venida del Señor; estaban declaradas las promesas de Dios para Israel. Al cumplirse la manifestación del Mesías, solo faltaría esperar su reinado en Israel. Entre la venida del Mesías, hasta su reinado; se esconden varios misterios por ser revelados, entre los que se encontraba la encarnación de Jesús, como la única simiente de Abraham que garantizaba las promesas. El apóstol Pablo dice: “…ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos suyos, sino que en Isaac será llamada tu descendencia.” -Romanos 9:7. — Después de Isaac, toda la descendencia de Abraham; está garantizada en el nacimiento de Jesús (milagro de encarnación), y de su muerte, a la manera de Isaac (sacrificio).

La simiente de Abraham comenzó con una encarnación milagrosa en el vientre de Sara (Génesis 17:19 y 21:5). Isaac fue puesto en la prueba de la fe de Abraham, para que fuera sacrificado en El Monte Moriah (Genesis 22:2 y Hebreos 11:17). Fue necesario que Isaac se casara; y para ello, fue enviado el criado a buscar a la esposa (Génesis 24:4). De la misma manera es el proceso de nacimiento de los hijos de Dios que son engendrados por la voluntad divina (Juan 1:12-13). Todo aquel que ha nacido de nuevo pertenece a una nueva raza y nación (Exodo 19:6 y 1 Pedro 2:9). En Cristo Jesús todos los que creen son los herederos de Dios, y coherederos con Él (Romanos 8:17 y Efesios 3:6).

Lea: LAS SEMILLAS

10- FORTALEZA

Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu.” -Efesios 3:16.

El apóstol Pablo pone una oración muy singular ante Dios (verso 14). Siendo una oración o petición especial y específica a Dios; Pablo dice que lo que pide, solo puede ser otorgado por Él. Lo que Dios imparte, viene en procesos por medio de lo que hará en el corazón del creyente. Es decir, los procesos que Dios utiliza, tienen el propósito de preparar al recipiente para lo que habrá de recibir. De lo que Dios haga en el interior del cristiano, estriba el resultado de las capacidades, autoridad, y fortaleza que cada uno maneje, en lo exterior. Las riquezas de Dios, son únicas, abundantes, multifacéticas, e imperecederas; sin embargo, todo está inmerso en Él. Dios es la riqueza misma, y más que suficiente. No obstante, Dios quiere que el creyente experimente la afirmación y la ratificación de lo que es, para demostrar lo que tiene, o a la inversa. El Espíritu Santo es el responsable de recargar de fortaleza el interior del cristiano.

El ejemplo de Pablo, ayuda a entender esa fortaleza. Dios le dijo a Pablo: “…y me ha dicho: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad.” Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo.” -2 Corintios 12:9. — Toda riqueza de Dios que viene impartida por el Espíritu Santo, se fundamenta en su gracia. Nada de lo que Dios da se debe tomar como merecido. Definitivamente, Dios es especialista en dar por gracia de su fortaleza a los débiles. La debilidad es natural y una carta de presentación de los humildes ante Dios. La obra del Espíritu nunca será mediocre, ni tampoco un intento de arreglo temporal, e incapaz de superar la debilidad humana. La obra del Espíritu significa; Completar y concluir hasta el final un proceso de perfección (Filipenses 1:6). La potencia que Dios imparte en el interior, manifiesta las capacidades espirituales, que sirven para desarrollar la obra exterior con poder.

Lea: EL DOLOR

11- DISCIPLINA

Empero en aquello á que hemos llegado, vamos por la misma regla, sintamos una misma cosa.” -Filipenses 3:16.

Todos los seres humanos pasamos por un proceso natural de vida, relacionado con los demás. Para el éxito de un desarrollo social, necesitamos: Educación, disciplina, compromiso, y lealtad a los valores de la ética de vida social. Todo requiere trabajo, y el trabajo se fundamenta en la disciplina. Una disciplina como el atletismo se requiere de trabajo. La música también es un arte que requiere un constante trabajo disciplinario.

El evangelio que Pablo recibió revelado por Jesucristo; no se estanca, porque se trata de un proceso disciplinario continuo, hasta cumplir su propósito en cada hijo de Dios. La carrera del evangelio se enfoca en alcanzar lo propuesto por Dios aquí en la tierra, viendo más allá de lo que miran los ojos en el sentido natural. El ejemplo metafórico de la disciplina cristiana, es el atletismo; en la combatividad con sus reglas, disciplina, competencia, y entrenamiento; para alcanzar la meta final, y buscar el galardón. El atletismo que inició en Olimpia, Grecia, es una de las mejores ilustraciones usadas por el apóstol Pablo en el Nuevo Testamento. La disciplina en el evangelio, es una anticipación de la preparación para adaptarse a la carrera que viene (Filipenses 3:13 y Hebreos 12:1-2). Por ejemplo: Las carreras del estadio (1 Corintios 9:24). La competencia, la disciplina, la meta, y la corona al final de la carrera (1 Corintios 9:25 y Filipenses 3:14). La disciplina del ejercicio físico (1 Timoteo 4:8). La carrera olímpica como una batalla o lucha (1 Timoteo 6:12 y 2 Timoteo 4:7). El premio (Colosenses 2:18).

En una carrera, hay una regla o línea marcada para los límites (canon o regla de medir); y en lo espiritual, debe haber un sentir mutuo de unidad, como la regla de disciplina para ganar la competencia. La vida cristiana se presenta como una carrera; y la disciplina se enfoca en seguir las líneas paralelas del terreno marcado, para competir con dignidad. La disciplina consiste en reglas de orden y subordinación entre los miembros de un grupo de profesionales, para conseguir los resultados planeados. La disciplina es instrucción correctiva de una autoridad (padre, maestro, instructor). La disciplina está orientada con anticipación para alcanzar lo mejor (Hebreos 12:9). En el atletismo, se le llama entrenador al encargado de la disciplina. La instrucción terrenal está diseñada en lo que está marcado o medido en la ruta de la carrera. La instrucción espiritual es siempre dependiente de la unidad de pensamiento que alcancen los atletas que estén subordinados a las autoridades. Lo que está marcado en el evangelio, sirve para delinear y uniformar hacia las metas de Dios. Lo que corresponde al sentimiento espiritual en los atletas cristianos; está marcado por el mismo pensamiento, entendimiento, acuerdo, lineamiento, y armonía de fe. Los atletas compiten en distintas carreras, incluyendo las carreras de relevo. Hay solo una meta para cada cristiano. Su enfoque diario debe estar enfocado en la disciplina, para resistir en la carrera de la fe. El sentimiento mutuo del cristiano, debe ser: Participar en la carrera y ganar. Toma este lema en la disciplina de la fe: Persiste, insiste, y resiste; pero, nunca desistas.

Lea: LA ÉTICA EN LAS RELACIONES CRISTIANAS

CONCLUSIONES

Cada uno de estos temas fueron grabados, y están en el mismo orden en videos en mi canal de YouTube. Suscríbase para recibir más información de cada vídeo cargado a ese canal.

*Los versos bíblicos corresponden á la versión Reina Valera.

Si desea compartir y copiar todo ó una parte de estos escritos, por favor de crédito al autor de ellos con el nombre: http://www.ovidiobarrios.wordpress.com

Publicado por ovidiobarrios

Me considero dichoso de tener una familia integrada, principios cristianos; y sobre todo, de tener mis metas y mis sueños enfocados en lo que creo. Esta vida es para aprender a vivirla con entusiasmo y energía. Sobre todo, considerando a aquel que nos sostiene con aliento de vida desde que nacemos, hasta que demos el último suspiro. Dios es el creador de todo. Es el autor de la vida y de todas las cosas que nuestros ojos pueden ver. Dios no es la naturaleza. Dios es el creador de la naturaleza. El es invisible, sabio, omnipotente y misericordioso. Su gracia se muestra en el amor por medio de Jesucristo, el Señor. Su vida entregada en la cruz, es la muestra mas grande de amor para toda la humanidad. Sencillamente, "el don inefable de Dios."

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