LA FE CRECE

«Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.» -Lucas 17:5.

La petición de parte de los discípulos respecto a un aumento de fe fue sincera, por la magnitud en los resultados de la fe que veían en el ministerio de Jesús. Por lo tanto, la respuesta del Señor a la petición de los apóstoles, tiene la clave que ellos esperaban oír. Lo que hará que las cosas sucedan; no trata de palabras mágicas, sino de convicciones de fe, en el corazón. Así que hay que tomar en cuenta las sabias palabras de Jesús: «Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá.» -Lucas 17:6. — Lo primero que hay que tener en el corazón, es una «semilla» de fe.

Todo comienza como una semilla diminuta de fe, como un principio de vida. La semilla de fe tiene el poder de ser sembrada en el terreno del corazón y no en el terreno de la mente. Sin embargo, la fe evidencia su autoridad por medio de la confesión; y evidencia su poder, por aquellas cosas que será capaz de mover. La fe como una semilla necesita el ambiente adecuado; y las circunstancias que la preparen, para que pueda germinar. La fe, como toda semilla, debe morir; y entonces, en su proceso, sus raíces se profundizarán en el mejor terreno donde fue sembrada. La fe necesita ser alimentada con nutrientes apropiados, hasta que en su proceso se expongan sus retoños.

La fe tiene que crecer sanamente y evidenciar su madurez con el tiempo. Los frutos de la fe dependerán de todo su proceso, para ser efectiva y aprovechada. Si alguien quiere saber como aumentar su fe, debe tomar en cuenta los principios bíblicos de la siembra y la cosecha, para vivir por ella. La fe en Dios actúa por su palabra; y esa acción alimenta y produce los frutos, sobre toda circunstancia, por muy adversa que sea. Así como la semilla natural se levanta con vida en los terrenos más adversos; también la semilla de la fe se abrirá camino, en las circunstancias más contrarias de la vida.

La vida de un creyente maduro en fe, tiene el poder de desarraigar o remover grandes obstáculos en el camino de la vida. La fe tiene el poder de desestabilizar lo impensable, en lugares de extrema imposibilidad. La fe, también tiene el poder de remover y mostrar su poder y autoridad, sobre lo que es aparentemente inamovible y gigantesco a la vista humana. Primero, porque todo aquel que cree; sabe que para Dios no hay nada imposible (Marcos 10:27). Segundo, porque todo aquel que cree; sabe que para él mismo, todas las cosas le son posibles (Mateo 17:20). Por lo tanto, el aumento de la fe consiste; en alimentar primero la semilla de vida interior, para tener resultados que se multipliquen en todos los aspectos de la vida.

La fe en sí misma, no tendría ningún sentido si el creyente no supiera que Jesús es el autor, y el consumador de los principios de fe. En Jesús comienza la fe de Dios, y en Jesús se procesa la fe en Dios. Por ejemplo: Jesús tuvo la promesa propuesta de gozo puesto por delante de Él; por lo tanto, por fe sufrió la cruz, y menospreció la vergüenza. Y como resultado de su vida en fe, Jesús alcanzó la honra de su integridad, y recibió el poder y la autoridad que ahora merece (Hebreos 12:2). Jesús afirmó que la fe del creyente puede ser comparada con las características que tiene una semilla. Del árbol viene el fruto, y del fruto viene la semilla. El desarrollo o aumento de la fe es un proceso, que usa las premisas de las palabras de Jesús, para mostrar la evidencia de su poder. Dios honra la fe y le da el poder y la autoridad en el tiempo determinado por Él. Por lo tanto, la fe es el mejor recurso para obedecer y servir a Dios en su obra.

*Los versos bíblicos corresponden á la versión Reina Valera.

Si desea compartir y copiar todo ó una parte de estos escritos, por favor de crédito al autor de ellos con el nombre: http://www.ovidiobarrios..org

Publicado por ovidiobarrios

Me considero dichoso de tener una familia integrada, principios cristianos; y sobre todo, de tener mis metas y mis sueños enfocados en lo que creo. Esta vida es para aprender a vivirla con entusiasmo y energía. Sobre todo, considerando a aquel que nos sostiene con aliento de vida desde que nacemos, hasta que demos el último suspiro. Dios es el creador de todo. Es el autor de la vida y de todas las cosas que nuestros ojos pueden ver. Dios no es la naturaleza. Dios es el creador de la naturaleza. El es invisible, sabio, omnipotente y misericordioso. Su gracia se muestra en el amor por medio de Jesucristo, el Señor. Su vida entregada en la cruz, es la muestra mas grande de amor para toda la humanidad. Sencillamente, "el don inefable de Dios."

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