UN VIAJE DE FE

Es imposible dejar la emoción cuando se tiene un viaje programado por delante; especialmente, cuando se trata de un viaje a un lugar donde nunca se ha ido en la vida. La emoción de un viaje trae anticipación en todo. Los pensamientos vuelan, la imaginación se dispara a lo increíble; y hasta el sueño se pierde, al pensar en el viaje previsto. Pensar en viajar a un lugar soñado, te hace investigar respecto a ese lugar en la mayor dimensión posible. Si el viaje es ir como extranjero a un país de visita, se debe conocer en parte el idioma, las costumbres, las comidas, y organizar el itinerario posible por realizar y conocer al máximo ese lugar. Después, vendrá la preparación de la ropa, y todo lo que se necesitará para llevar en el equipaje. La emoción de un viaje embarga el corazón de cualquiera, y este se desborda en muchos sentimientos encontrados. Pensar en un viaje nuevo, y llegar a un lugar desconocido por el momento, es emocionante.

Yo considero que nadie se pone en una actitud negativa cuando se trata de viajar, y mucho menos pensar en lo trágico que podría resultar el viaje. Al contrario, en la emoción del viaje se cuentan los días, las horas; y todo tiene que estar listo, para cuando ese momento llegue. Se tienen que tener previstos los documentos en regla, los tickets del transporte, y los recursos de la inversión económica, para disfrutar el viaje que sea. Hay fe de que todo saldrá bien, que no habrán retrasos, y que ese viaje no se pospondrá por nada. Aunque todo siga en la normalidad de la rutina diaria, el viaje estará presente durante las jornadas del día. Las semanas y los meses que quedan por delante antes del viaje, serán intensos por la espera. El viaje que se programe (así pensamos), llegará, porque todo estará preparado; y nada, por muy malo que parezca, podrá impedir que se realice. La adrenalina que produce una expectativa positiva en la vida, se debe mantener para disfrutar cada momento que respiramos.

“Venga lo que venga, pase lo que pase; en el viaje de la vida, todo debe realizarse en fe, y en plena dependencia de Dios.”

EL VIAJE DE LA VIDA

Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derrame sangre de hombre, su sangre será derramada por hombre; porque a imagen de Dios él hizo al hombre.” -Génesis 9:5-6.

Dios diseñó la vida natural como un viaje que ya está preparado. Así como hay emociones fuertes y positivas, también hay emociones de incertidumbre y muy desalentadoras en la vida. El camino por recorrer en este viaje de la vida, no será fácil para nadie. — ¿Cómo enfrentaremos los retos del camino de la vida? — eso dependerá de cada uno. Habrán caminos rectos y curvados por recorrer, cimas y valles que atravesar, y muchos terrenos suaves y escabrosos que caminar en la vida. Nada promete ser fácil en la travesía de la vida. Ni aún naciendo con todos los recursos favorables, no hay nadie que inicie el viaje de la vida sin conflictos que afrontar. El viaje de la vida; sea largo, o sea corto, está diseñado para que se disfrute en todas sus jornadas. La vida está diseñada por Dios para vivirla y disfrutarla.

Dios proveyó todos los recursos que sustenten la vida humana, y Él prometió redimir, juzgar, y hasta vengar la muerte de los seres humanos en el camino de la vida (Deuteronomio 32:35; Romanos 12:19 y Hebreos 10:30). El camino del viaje de la vida tiene leyes que fueron emitidas por el Creador. Nadie podrá viajar a expensas de sus propios deseos y voluntad. Todo ser humano creado a nuestra semejanza, tiene los mismos derechos de vida que nosotros. La mejor manera de llegar al destino final de la vida, es respetando a los demás compañeros de viaje. Dios es quien redime la vida humana, por la vida de otros. La vida humana se sostiene por los recursos de las plantas, de los animales, y de los hombres. Mucha gente que dice que la vida es injusta, no ha entendido que la vida está expuesta a un viaje de retorno, al destino preparado por, y para los seres humanos.

“Todo ser humano que viene a este mundo, inicia la preparación de un viaje a un lugar desconocido.

EL VIAJE DE ABRAHAM

Entonces Jehová dijo a Abram: Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Yo haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.” -Génesis 12:1-3.

El viaje de Abram; según la Biblia, inicia con un llamado hacia lo desconocido. Como todo inicio de viaje; hoy, como en todos los tiempos, el primer reto era dejar el lugar, la familia, los amigos; y lo material acumulado; para salir en búsqueda de una aventura de fe. Nada pudo ser tan difícil; humanamente hablando, como dejar un lugar ya establecido, para ir en busca de lo desconocido. Abram (así fue nombrado antes de su llamado por Dios), y después fue reconocido como “Abraham”; cuyo nombre significa: “Padre de multitudes” (Romanos 4:17). Abraham inició un viaje de esperanza, luchando día a día contra toda oposición a la esperanza, por medio de su fe (Romanos 4:18).

Dios tenía preparado para Abraham un futuro previsto de abundancia, prosperidad, y bendición; que nadie jamás hubiera imaginado. Todas las promesas que Dios le dio a Abraham fueron hacia un futuro de muchas generaciones, que él solo podría verlas por medio de la fe. De ser un hombre casado y sin hijos; Dios le dijo que sería una Nación Grande, y que él bendeciría a todas las naciones de la tierra. Abraham le creyó a Dios, y prosiguió un viaje de fe que se extendió por generaciones, hasta el presente. Dios no llama al azar, ni promueve un futuro incierto. En Dios todo está anticipado, hacia una eternidad de gloria.

“La vida es un viaje de fe, para ver el cumplimiento de las promesas anticipadas del Creador.”

EL VIAJE DE UN CRIADO

Más bien, irás a mi tierra, a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.” -Génesis 24:4.

Cuando Dios prosperó a Abraham y le dio un solo hijo como su heredero; de acuerdo a las costumbres antiguas, se tenía que realizar un viaje para buscarle una esposa a su hijo. El viaje estaría programado, con el propósito de concluirlo en un retorno exitoso. El criado del acaudalado y próspero Abraham, fue señalado para realizar el viaje en la búsqueda de la esposa del hijo llamado Isaac. El criado de Abraham era fiel, y sabía que el viaje era muy importante para su señor. Se trataba de llevar todos los recursos posibles de las riquezas de su amo, en un viaje de fe. El criado tenía que demostrar con pruebas físicas, el poder y bienestar que le esperaba, a la que sería la esposa del hijo de su amo y señor.

El criado llevaba consigo una verdad, una misión, y un mensaje que compartir; para convencer a la futura esposa del heredero del Padre Abraham. La decisión del viaje de retorno sería inmediato; pero, dependería de la mujer que se convenza, creyendo en las características del futuro esposo que el criado le pueda presentar. El criado no hablaría de él mismo; sino de su amo y señor; y de su hijo, el heredero. El retorno del criado, a la casa del padre y del hijo; tendría que ser definitivo, para después realizar la boda más grande y espectacular jamás antes visto en la región. De acuerdo a la historia narrada detalladamente en la Biblia, el criado tenía requisitos únicos que la futura y comprometida esposa tendría que llenar.

“El viaje de fe de unos, cumple un próspero propósito de complemento, al viaje de fe que otros harán por su propia vida.”

EL VIAJE DE REBECA

Entonces se levantaron Rebeca y sus criadas, subieron a los camellos y siguieron al hombre. El siervo tomó a Rebeca y se fue.” -Génesis 24:61.

Rebeca fue el nombre de la mujer escogida por el criado, para ser la esposa del hijo de Abraham. Desde el principio, Rebeca actuó de forma natural; sin intereses, y sin apariencias, para recibir y hospedar al visitante viajero. Rebeca fue una mujer virtuosa y servicial, que llegó a cumplir todas las expectativas que el criado de Abraham tuvo. La relación que el criado tuvo con la familia de Rebeca, la convencieron respecto al viaje que ella haría con el criado. Las palabras del criado de Abraham para la familia de Rebeca, fueron tan convincentes para iniciar el viaje de su retorno; que ella las creyó, para poder realizar el viaje hacia el matrimonio.

Cuando Rebeca se enteró muy bien de la misión del criado, empezó la ilusión y la emoción del viaje de fe. De ahí en adelante, Rebeca recibió los regalos que mostraban las pruebas de la realidad que ella debía creer antes, para afianzar su viaje y llegar a casarse con el Amado desconocido (1 Pedro 1:8). El viaje de Rebeca, significaba un encuentro por primera vez, con el hombre que amaba por lo que le habían contado. Rebeca ya se había convencido de la realidad de quien era el heredero de las riquezas del Padre Abraham. Rebeca había visto con anticipación las riquezas de su futuro esposo, por medio de las joyas que le habían regalado.

“El propósito de un viaje de fe a lo desconocido, debe ser el acicate de una nueva esperanza para lo mejor.”

LOS VIAJES DE JOSÉ

Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó para bien, para hacer lo que vemos hoy: mantener con vida a un pueblo numeroso.” -Génesis 50:20.

José fue parte de la cuarta generación de Abraham, y él fue levantado para preservar la vida de toda su descendencia. José desarrollo un viaje de fe inusual; que trascendió significativamente, a pesar de estar lleno de obstáculos. José fue comprendiendo su propósito, en el trayecto de su camino, hasta que llegó a decir estas palabras: “(mi viaje de fe) …Dios lo encaminó para bien,…” — Al decir éstas palabras, José se encontraba frente a sus hermanos; y ya tenía el poder y la autoridad del gobierno Egipcio, para guardar y proteger a su familia de la hambruna que vivían en la tierra. José vivió un pronóstico designado por Dios para esos precisos momentos; y vivió creyendo las promesas de Dios, para sus futuras generaciones.

José ya había pasado por el desprecio y el rechazo de sus propios hermanos. José fue rescatado y puesto como un esclavo por un tiempo, hasta que fue vendido por algunas monedas. A la casa donde llegó a servir, José fue acosado continuamente por la mujer de su amo, y tuvo que salir huyendo. Después, José fue acusado y luego encarcelado injustamente, por muchos años. El último viaje en la vida de José, fue de la prisión al palacio. Finalmente, cuando llegó el tiempo que tenía que morir, José pidió que tomaran sus huesos y lo llevaran a la tierra prometida (Génesis 50:25); el futuro hogar de su descendencia, según la promesa de Dios a Abraham. Esto fue lo que hizo Moisés (Exodo 13:19); y luego lo hizo Josué (Josué 24:32).

“El viaje de fe en la vida; trasciende después de muertos, para cumplir propósitos y un legado designado por Dios a la posteridad.”

LOS VIAJES DE MOISÉS

Y Jehová le dijo: Ésta es la tierra de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tus descendientes la daré. Yo te he permitido que la mires con tus ojos, pero tú no cruzarás allá.” -Deuteronomio 34:4.

Muchos años después, sucedió en la descendencia de Abraham, que siendo ya una nación grande; tal y como Dios lo había prometido, sucedieron muchos viajes de fe interesantes. La vida de Moisés comienza con un viaje intrépido; cuando siendo un recién nacido, fue puesto sobre el Río Nilo, para salvar su vida. Moisés estuvo en el palacio de Faraón por cuarenta años. Le siguió un viaje forzado a sus cuarenta años, para salvar su vida y reputación, y escapar de un pueblo que no era su pueblo. El tercer viaje de Moisés, sucedió cuando Dios lo llamó (estuvo otros cuarenta años en el desierto), para ser El Salvador de Israel que se encontraba en esclavitud en la tierra de Egipto. Aunque Moisés resistió su llamado, Dios le hizo entender para que lo había creado. La preparación de la vida de Moisés en Egipto, lo trae de vuelta a Egipto.

El cuarto viaje de Moisés (dentro de sus ochenta años), fue durante el Exodo de Egipto, haciendo la liberación de Israel, hasta llegar frente al Mar y partirlo en dos. El quinto y último viaje de Moisés, fue cuando tiene que atravesar el desierto, en la ruta hacia Canaán (Moisés cumplió los otros cuarenta años en el desierto). Cuando Moisés llegó a los bordes del cumplimiento de las promesas de divinas, Dios le dio la dicha de ver un final feliz, de hacerlo dormir; y de ponerlo misteriosamente, en un lugar desconocido. Moisés vivió cuarenta años en Egipto, otros cuarenta años los vivió en el desierto; y otros cuarenta años los vivió en la travesía del desierto, hacia la tierra prometida. La preparación de la vida de Moisés en el desierto, lo trae de vuelta al desierto.

“La vida tiene sus límites en la cantidad de viajes que sean; en donde siempre se verá la providencia divina con propósitos en tiempos, lugares, y personas.”

Lea: ESTÁNDARES DE LA FE CRISTIANA – Primera Parte

EL VIAJE DE JOSUÉ

Mi siervo Moisés ha muerto. Ahora, levántate, pasa el Jordán tú con todo este pueblo, a la tierra que yo doy a los hijos de Israel.” -Josué 1:2.

El viaje de fe de Josué, yo le llamo: “El viaje de la conquista”. Josué llegó a servir como el sucesor de Moisés, cuya responsabilidad fue llevar al pueblo de Israel a la conquista de Canaán. El viaje de vida de Josué consistió de una constante preparación para las luchas y batallas que tendría que enfrentar más adelante. Todo comenzó cuando hizo su primer viaje de incursión a Canaán, junto a once de sus compañeros (Números 13:24). A pesar de la negatividad de sus acompañantes de viaje; Josué junto a Caleb, se mantuvieron creyendo a las promesas de Dios. Por lo tanto, Dios prometió que Josué y Caleb entrarían a Canaán, con una nueva generación preparada para la conquista (Números 14:30).

Josué y Caleb fueron los únicos dos que sobrevivieron de los doce que Moisés había enviado a explorar la tierra; los otros diez murieron por la plaga que Dios envió a Israel, como un juicio por su incredulidad (Números 14:38). Tiempo después, Josué conquistó una gran parte de Canaán, y Dios le pidió que repartiera las tierras a una parte de los hijos de Israel (Josué 13:6-7). De la otra parte que había quedado sin que se le repartieran su heredad, Josué se encargó de delinear sus territorios, quedando pendiente la conquista de ellos (Josué 18:1-10). Josué ya viejo convocó al pueblo y los responsabilizó de las promesas que Dios había cumplido, y de las que faltaban por cumplirse (Josué 23:14).

“Todo lo que Dios promete en el viaje de la vida, solo se puede recibir y conquistar por medio de la fe.”

EL VIAJE DE PABLO

He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe.” -2 Timoteo 4:7.

El viaje de Saulo de Tarso por la vida, era muy normal en cuanto a sus objetivos propios y egoístas. Dios lo interfirió en el camino que llevaba, y Saulo se convirtió en otra persona que cambió su derrotero de vida (Hechos 9:6). Dios le tenía trazado un viaje de vida muy diferente, al camino de vida que él había pensado que debía llevar (Hechos 9:15-16). La vida de Saulo de Tarso, está llena de situaciones interesantes en su conversión, por ejemplo: Inició quedando ciego, tuvo un cambio de nombre, se apartó por casi tres años socialmente, y fue a Jerusalén después de tres años de su conversión (Gálatas 1:17-19). Saulo se convirtió en un Maestro de la palabra en Antioquia (Hechos 13:2). Dios le dio a Saulo revelaciones únicas, se asoció a una iglesia en la ciudad de Antioquia, y conoció al resto de los apóstoles de Jerusalén, catorce años después de su conversión (Hechos 9:27-28 y Gálatas 2:1-2).

Cuando le cambiaron el nombre a Saulo de Tarso, por Pablo (Hechos 13:9); entonces, él declaraba su llamamiento a un viaje de fe, a un apostolado dedicado a los gentiles (Hechos 13:47 y 28:28). Pablo, como apóstol; escribió por medio de sus epístolas, una parte importante del Nuevo Testamento, a las iglesias gentiles. Pablo predicó y definió una estructura del evangelio para la iglesia de Cristo. Pablo declaró y enseñó muchos misterios escondidos para la iglesia cristiana. Los viajes de la vida de Pablo fueron multifacéticos, itinerantes, desafiantes, y emocionantes. Pablo hizo tres viajes misioneros; y en el último, apeló llegar a Cesar, viajando hasta Roma, donde permaneció el resto de sus días. Pablo fue un prisionero por muchos años, confinado en una casa alquilada (Hechos 28:16). A pesar de sus limitaciones por su edad, Pablo terminó sus días enseñando a todos los que iban a buscarlo (Hechos 28:30-31).

“En Cristo Jesús, es tan importante como se empieza el viaje de fe; así como también habrá de terminar, a través de la fe.”

Lea: ESTÁNDARES DE LA FE CRISTIANA – Segunda Parte

EL VIAJE DE FE

Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna, a la cual fuiste llamado y confesaste la buena confesión delante de muchos testigos.” -1 Timoteo 6:12.

El viaje que le corresponde a cada uno realizar en la vida, es impredecible. Sin embargo, aunque cada uno no sepa con exactitud el trayecto del viaje; solamente por medio de la fe en Dios, se podrá tener confianza y garantía de una vida segura en su voluntad. Mientras se siga el itinerario del viaje de la vida con fe, puntualidad, y obediencia, el destino final será una meta feliz. En la Biblia está escrito muy claramente, que hay que contender en una lucha constante por la fe. En las continuas batallas del viaje de la vida de fe, habrán perdedores y ganadores. La batalla de la fe es una de las contiendas principales en la vida del cristiano. El botín por poseer al ganar la batalla de la fe, es la vida eterna.

Poseer, adquirir, obtener, conquistar, o tomar la vida eterna; es la consigna de la fe de los contendientes en esta batalla. El consejo de pelear en la vida por la fe, lo dio un ganador que consideró haber vencido legítimamente sus batallas. El viaje de la vida es dificultoso, y los obstáculos que se confronten prometen ser desafiantes. Hay varias etapas en el viaje de la vida de fe, y no todas prometen ser alentadoras. No obstante, en cada etapa de la vida natural; por muy difícil que parezcan las batallas de la fe, habrá un sabor a victoria, por la satisfacción de participar sin darse por derrotado. La lucha por la fe, es intrigante y motivadora, porque Dios ha prometido premiar a cada vencedor.

“La esperanza que no se ve, se aguarda con fe, y la fe siempre hace posible sostener la esperanza” (Gálatas 5:5).

CONCLUSIONES

Más bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio ni oído oyó, que ni han surgido en el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.” -1 Corintios 2:9.

La Biblia tiene muchas historias tan variadas del viaje de fe, en la vida. Hay historias de fe increíbles, respecto a algunos personajes comunes. Hay otros personajes que se detuvieron en el camino del viaje, y no avanzaron conforme a los propósitos de Dios. Israel es un mega ejemplo, de un pueblo que teniendo todos los recursos a su favor, no pudieron realizar un viaje completo de fe, en todas sus jornadas. Dios ha tenido que programar escalas, realizar paradas, y posponer eventos; con tal que el ser humano entienda los designios de la vida de fe, trazados para ellos.

El tiempo y la paciencia son importantes, para entender las cosas grandes y misteriosas que Dios ha preparado, para aquellos a quienes Él ama. Si realizamos el viaje de la vida creyendo en Dios, nada habrá de sorprendernos. Dios ve siempre con anticipación, por el bien de sus hijos. Todo está preparado; y hasta los detalles más pequeños han sido tomados en cuenta por Dios, con antelación. Sigue la ruta de la vida con entusiasmo, no te detengas, no claudiques; y mucho menos, no retrocedas, porque Dios tiene asegurado tu destino final.

Lea: TRABAJO DE FE

*Los versos bíblicos corresponden á la versión: Reina y Valera

Si desea compartir y copiar todo ó una parte de estos escritos, por favor de crédito al autor de ellos con el nombre: http://www.ovidiobarrios.wordpress.com

Publicado por ovidiobarrios

Me considero dichoso de tener una familia integrada, principios cristianos; y sobre todo, de tener mis metas y mis sueños enfocados en lo que creo. Esta vida es para aprender a vivirla con entusiasmo y energía. Sobre todo, considerando a aquel que nos sostiene con aliento de vida desde que nacemos, hasta que demos el último suspiro. Dios es el creador de todo. Es el autor de la vida y de todas las cosas que nuestros ojos pueden ver. Dios no es la naturaleza. Dios es el creador de la naturaleza. El es invisible, sabio, omnipotente y misericordioso. Su gracia se muestra en el amor por medio de Jesucristo, el Señor. Su vida entregada en la cruz, es la muestra mas grande de amor para toda la humanidad. Sencillamente, "el don inefable de Dios."

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